Irreverencias y posmodernidad

El Conejo Blanco en la catedral de Chester

Hablando de A través del espejo de Lewis Carroll, su sobrino Stuart Dodgson Collingwood menciona algunos ejemplos que ponen de manifiesto la profunda reverencia del escritor hacia lo sagrado.

Uno de ellos es el cambio que efectuó en el manuscrito de esa obra en relación con las temperamentales flores del Capítulo II, que pasaron de pasionarias a lirios atigrados cuando Carroll supo la etimología de la Passiflora caerulea y su referencia crística. Otro, su categórico rechazo a la idea, sugerida por un amigo, de que la escena final de la segunda Alicia estuviera inspirada en la conclusión de El progreso del peregrino, una de las obras clásicas de la literatura religiosa. Parece evidente que Carroll no quiso en ningún momento mezclar las nimiedades profanas con los asuntos de la religión y sin duda se habría horrorizado ante la afirmación de Borges según la cual la teología es (como la filosofía) una especie de la literatura fantástica.

Nuestro mundo contemporáneo, donde imperan la difuminación de las jerarquías y los géneros, el gusto por la amalgama y la yuxtaposición de lo bajo y lo sublime, manifiesta su posmodernidad en todos los ámbitos, sin arredrarse ante los más sagrados. Lejos quedan los escrúpulos victorianos de los que participaba el diácono Dodgson ante la mezcla de las literaturas. En la primera Alicia se pregunta en qué se parecen un cuervo y un escritorio. Nosotros podemos preguntar sin temor a la irreverencia en qué se parecen un Conejo y un Evangelio. Y, a diferencia de lo que ocurría con el acertijo de Carroll, el nuestro sí que parece tener respuesta. La envía Celia Filipetto en forma de fotografía tomada en la catedral de Chester. En esa hermosa catedral normanda, situada en la capital de cuyo condado era oriundo el Gato de Cheshire, han querido y han podido unirse al baile de las celebraciones alicianas (véase la entrada del 4 de julio de nuestro Facebook [↑]) y se han decidido a organizar con los personajes del cuento una simpática exposición que, como se ve en la foto y en la primera página del pdf infra, no excluye la reflexión sobre los temas propios del lugar.

Por si alguien se anima, adjuntamos también el plano de la exposición [↑], en pdf.

Fotografías realizadas por Celia Filipetto, enviada especial de ¡Hjckrrh! a Chester (agosto 2015)

 

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