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Judit Faller Leitold, traductora de «Viaje a Faremido» de Frigyes Karinthy (entrevista)

ntonntrevista a Judit Faller, traductora de Viaje a Faremido, realizada en el marco del proyecto de investigación Digital Translations in the Making: Hong Kong Contemporary Fiction in Spanish financiado por el Comité de Becas Universitarias de Hong Kong. En dicho proyecto participan Maialen Marin-Lacarta (Hong Kong Baptist University), Mireia Vargas-Urpi (Universitat Pompeu Fabra) e Iris Capilla Campomar (Hong Kong Baptist University). La entrevista se realizó por videoconferencia en mayo del 2016.

Judit Faller y Andrés CienfuegosNacida en Hungría, Judit Faller es licenciada en Filología Hispánica e Italiana por la Universidad ELTE de Budapest y titulada como Profesora de Piano y de Pedagogía Musical por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Su trayectoria profesional está íntimamente ligada a la pedagogía musical, tarea que ha desarrollado como docente en diferentes escuelas de música y conservatorios de España. Casada desde 1979 con Andrés Cienfuegos, de larga trayectoria en el teatro como actor, director y dramaturgo. Actualmente dedica junto a él parte de su tiempo de jubilados a traducir relevantes obras literarias húngaras inéditas en España.

 

Para empezar, tanto tú, Judit, como tu marido, Andrés, venís de campos profesionales distintos al de la traducción: tú de la música y él del teatro. ¿Cómo empezasteis en el mundo de la traducción?

Esto es interesante. Mi marido, que es español y ha estado casi cuarenta años en el teatro, se planteó en 1982 llevar a escena La familia Tót, una obra de teatro del escritor y dramaturgo húngaro István Örkény. Por aquel entonces, yo trabajaba como profesora de música, pero como soy húngara pudimos traducir el libreto entre los dos: yo le hacía una primera traducción del húngaro al español y él acababa ajustándola a un lenguaje más «escénico», menos literal y encorsetado.

Nos encantó esa experiencia y siempre pensamos que sería fantástico trabajar como traductores juntos. Así que cuando nos jubilamos los dos, decidimos quitarnos el gusanillo y surgieron ocasiones de hacerlo.

¿Cuál es vuestra relación con la literatura húngara y con el idioma húngaro?

Soy húngara, hasta los treinta años viví en Hungría. Primero, quería ser pianista, pero también me encantaba la literatura, así que me decanté por las letras y estudié Filología Hispánica e Italiana. Aparte de la música, me interesan las artes en general y me gusta mucho la literatura húngara; traducirla es para mí un poco como estar otra vez en mi país.

¿Y cómo surgió vuestra colaboración con ¡Hjckrrh!?

Todos los años mi marido y yo participamos en un seminario de traducción que organiza la Casa del Traductor de Hungría. Lo imparte Adan Kovacsics, un traductor excelente que también traduce mucha literatura húngara.

Creo que Adan Kovacsics recibió la propuesta de traducir al español Viaje a Faremido, de Frigyes Karinthy. Adan no tenía disponibilidad, pero nos propuso a nosotros hacerlo y aceptamos con mucho gusto. Así que al poco tiempo entramos en contacto con ¡Hjckrrh!, recibimos el texto y comenzamos a traducirlo.

La elección del cuento vino de ¡Hjckrrh!

Sí, sí, nos lo envió Juan Gabriel López Guix. Fue una propuesta en la que estaba muy interesado.

¿Qué nos puedes contar sobre la traducción de Viaje a Faremido? ¿Recuerdas si encontrasteis algún problema o alguna dificultad?

Normalmente primero traduzco yo por mi cuenta y luego se lo paso a Andrés para que trabaje sobre esa primera versión. Entonces, si Andrés no entiende algo, lo comentamos y, si hace falta reescribirlo, lo reescribimos. Después hacemos varias revisiones juntos: él lo va leyendo en español mientras yo voy siguiendo el húngaro, para comprobar que se mantenga fiel al original, pero intentando huir de la literalidad.

En este caso, la traducción fue laboriosa; aunque en el fondo todas lo son. A mí me encanta Karinthy —el autor—, pero Viaje a Faremido tiene frases muy largas, estructuras complicadas y descripciones muy minuciosas y queríamos mantener ese estilo. Fue un poco complicado, pero al final nos encantó; hasta ahora siempre nos hemos enamorado de las obras que hemos traducido.

Y después de la traducción vino la fase de revisión, ¿no?

Si te refieres a la que hacen las editoriales posteriormente, sí, pero en este caso a Juan Gabriel le gustó desde un principio y, aunque posteriormente hizo algunas correcciones puntuales.

Aparte de esta colaboración con ¡Hjckrrh!, ¿habéis traducido más cosas para otras editoriales?

Sí, hemos traducido dos libros para Acantilado: El paseo, de Attila Bartis, y Sé bueno hasta la muerte, de Zsigmond Móricz, dos grandes de la literatura contemporánea y clásica húngara. Y para Alfaguara Fiebre al amanecer, de Péter Gárdos, que nada más salir en Hungría, fue también un acontecimiento editorial en más de treinta países.

¿La experiencia de traducir para ¡Hjckrrh! fue diferente a la que habéis tenido con otras editoriales?

Bueno, fue diferente porque otras editoriales tienden a poner unos plazos mucho más cortos para la entrega de las traducciones, también para la revisión de sus correcciones, y no suele haber mucho margen para retrasar la fecha límite. Con ¡Hjckrrh! tuvimos más libertad en este sentido, más tiempo.

Por otra parte, lo habitual es que las editoriales hagan la revisión de tu traducción a partir de otras traducciones, normalmente hechas al inglés, o al francés. Suele ocurrir entonces que cuando envían la revisión para que demos el visto bueno, a veces nos encontramos con cambios «sorprendentes», por no decir «no muy acertados». Esto nos lleva a perder el escaso tiempo que acostumbran a darnos para esta tarea en explicar obviedades y en comprobaciones que ya habíamos hecho antes. Solemos ser muy insistentes con los editores sobre estas cuestiones, pero no siempre te hacen caso. De todos modos, no cabe la menor duda de que cuando consigues arañarles el tiempo necesario para cotejar la revisión y hacer una última lectura de las pruebas, se enriquece la traducción y se evitan los errores de algunas ediciones.

¿Y en este caso no fue así, quieres decir, los cambios fueron menores?

Pues al parecer sí, al menos eso es lo que nos dijo Juan Gabriel de la revisión que hicieron. Lo revisaron él y Celia Filipetto, pero fueron cambios más de estilo que de traducción propiamente dicha; han respetado lo que hicimos nosotros.

¿Tuvisteis algo que ver en la elección de la portada?

No, no, Juan Gabriel nos mandó una propuesta de portada y nos preguntó si nos gustaba; le dijimos que sí y ya está.

Viaje a Faremido también incluye un breve prólogo que escribisteis vosotros. ¿Fue idea vuestra?

El prólogo nos lo pidió Juan Gabriel. Nos preguntó si podríamos escribir una pequeña introducción para incluirla en la edición y le dijimos que lo intentaríamos. Debió gustarle.

También me he fijado que hay una sección que dice «En torno a Viaje a Faremido» y que aparecen enlaces a páginas y a artículos en línea relacionados con el libro y el autor. ¿Estos enlaces fueron idea vuestra?

No, eso no fue cosa nuestra, es un trabajo de Juan Gabriel.