Minucia(s)

En los archivos de ¡Hjckrrh! constan cuatro versiones del relato Contaminación de Chen Qiufan en versión .docx, cuatro «conversaciones» entre la traductora Iris Capilla y dos revisores. A ellas se sumaron, en la fase de compilación del epub, una decena de versiones con pequeñas correcciones ortotipográficas y de composición. En una de las últimas revisiones, en la fase de las galeradas digitales, notamos una divergencia inadvertida hasta entonces entre una cita textual del prólogo y la literalidad del relato. En el prólogo se hablaba de «palacios» y «pagoda» y en el relato de «palacio» y «pagodas». La versión inglesa, que se puede consultar en línea, utiliza el plural en ambos casos.

La pregunta a la traductora Iris Capilla, recibió al poco tiempo una rápida pero exhaustiva respuesta:

Acabo de revisarlo, en chino dice «unos cuantos/unos pocos». Realmente se podría entender como que acompaña solo a palacios o a ambas cosas, palacios y pagodas.

大的宫殿和洁白的佛塔

Si damos por supuesto que Sun se encuentra en el distrito financiero de Pekín (tendría sentido si está en un rascacielos lleno de gente elegantemente vestida) y mira hacia el noroeste, podría ver los palacios que forman la Ciudad Prohibida y las dos únicas pagodas blancas en el centro de Pekín: la de la isla Qiongdao en el lago Beihai (a 3 km) y la del templo Miaoying (a 5 km).


Sin embargo, el relato, a continuación dice: «la(s) pagoda(s) blanca(s) y las hojas secas se reflejaban sobre la superficie del lago verde como el jade; una visión serena y etérea». Y  no hay agua alrededor de la pagoda del templo Miaoying, por lo que en toda la ciudad solo hay una pagoda blanca que podría reflejarse en un lago, la del Beihai.

Hay otro gran lago navegable en Pekín, el lago Kunming, en cuya orilla se erige el Palacio de Verano, formado por varios pabellones. Este lago también se encuentra al noroeste de una zona con abundancia de rascacielos: Haidian, el distrito tecnológico de Pekín. Sin embargo, la pagoda a orillas del lago tiene poco de blanca.


Así que, después de este rollo de lagos, palacios y pagodas, creo que efectivamente el autor se refiere a un complejo de varios palacios y a una única pagoda blanca. He preguntado a una amiga que vive en Pekín y también está de acuerdo en que esa descripción encaja con la pagoda del Beihai.

Por lo tanto, el párrafo del relato debería quedar como sigue:

Escudriñó la lejanía en dirección noroeste. Por ahí debía de haber unos palacios inmensos y una pagoda de un blanco inmaculado; sin embargo, sólo se veía el mismo paisaje turbio que en todas partes. Recordó el aspecto que había tenido bajo el sol de otoño: las hojas rojas lo cubrían todo y teñían el paisaje capa sobre capa hasta donde la vista alcanzaba, en contraste con el cielo azul, claro y despejado; la pagoda blanca y las hojas secas se reflejaban sobre la superficie del lago verde como el jade; una visión serena y etérea.

Por un lado, la anécdota puede servir para ilustrar el tipo de búsquedas documentales que se llevan a cabo durante el proceso de traducción. Pueden ser a veces investigaciones descabelladas o irrelevantes, que finalmente no resulten pertinentes o que no tengan ningún correlato textual en el texto de llegada; pero siempre responden a preguntas que el original suscita en el traductor y que éste se siente obligado a responder. Otras veces, sí que dejan un pequeño rastro, aunque demasiado trivial para ser percibido, como en el caso de esta búsqueda desencadenada por la minucia de una ese.

Y, por otro lado, la anécdota también puede servir como un ejemplo de todas las cosas interesantes que se pueden aprender por el camino. El camino de la traducción.