Libertad Aguilera, traductora de «Lady Nicotina» de James Barrie (entrevista)

Entrevista a Libertad Aguilera, traductora de Lady Nicotina, realizada en el marco del proyecto de investigación Digital Translations in the Making: Hong Kong Contemporary Fiction in Spanish financiado por el Comité de Becas Universitarias de Hong Kong y en el que participan Maialen Marin-Lacarta (Hong Kong Baptist University), Mireia Vargas-Urd (Universitat Pompeu Fabra) e Iris Capilla Campomar (Hong Kong Baptist University). La entrevista se hizo por escrito en mayo del 2016.

Libertad Aguilera nació en Castellón en 1975. Estudió Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Barcelona y ha traducido más de cincuenta libros del inglés, entre los que destacan las sagas de novela histórica de Bernard Cornwell (Arqueros del rey, Nortumbria: el último reino, El sitio de Calais, Los señores del Norte). Alejada hoy del mundo de la traducción literaria, centra sus esfuerzos en el estudio interactivo que fundó en 2007, HelloEnjoy™, una empresa dedicada al diseño de juegos en 3D y realidad virtual con base en Brighton (Reino Unido).

 

¿Cómo empezaste en el mundo de la traducción?

Empecé traduciendo enciclopedias del italiano mientras terminaba la carrera en Barcelona. Era la época aquella del cederrón —¡qué formato, qué palabra!— y había mucho trabajo y muy mal pagado para principiantes.

¿Para qué editoriales has traducido?

Ya no me dedico a la traducción, pero Edhasa y Salamandra eran quienes me daban más a menudo de comer.

¿Cómo empezó la colaboración con ¡Hjckrrh!?

Yo ya no ejercía cuando nació ¡Hjckrrh!, pero tenía una traducción huérfana libre de derechos, My Lady Nicotine, de James Barrie. Esta traducción se había publicado en una editorial que ya ha desaparecido y hace unos años cedí a otra editorial los derechos para publicarla en papel, pero aún conservaba los derechos para la publicación electrónica.

Gabriel López Guix y Robert Falcó son grandes amigos míos y habíamos hablado muchas veces los tres de publicar esta traducción por nuestra cuenta; y, cuando nació ¡Hjckrrh!, surgió la posibilidad de publicar de nuevo Lady Nicotina en formato ebook. Además, con el añadido de unas ilustraciones nunca publicadas hasta ese momento en una traducción al castellano.

¿Recuerdas cómo viviste el proceso de traducción? ¿Tuviste alguna dificultad?

Es una historia un tanto rocambolesca y me acuerdo regular. Hice la primera versión de la traducción cuando tenía veintipocos años, recién terminada la carrera. De hecho, fue mi primera traducción literaria.

Creo recordar que en aquel momento sufrí bastante por culpa de unos plazos que acabaron por no tener ningún sentido, ya que el primer editor tardó años en publicarla. Más adelante me la pidió otra editorial, Capitán Swing, y yo les cedí los derechos encantada pero con la condición de que la corrigiera Gabriel Dols, que también es amigo mío y una persona con gran sensibilidad literaria. Luego vino ¡Hjckrrh! y Robert Falcó me preguntó si estaría dispuesta a publicarla otra vez, pero en formato electrónico, y me pareció una idea estupenda. Al final, es una traducción que me ha acompañado muchos años y que se ha beneficiado de varias revisiones, lo que no pasa a menudo. Le tengo mucho cariño.

¿Y cómo fue la entrega?

Mejor imposible: Robert ya tenía el manuscrito, así que no tuve que hacer nada.

¿Y el proceso de revisión?

Muy loco. ¡Hjckrrh! volvió a hacer una nueva revisión. En ese momento yo estaba de baja de maternidad, no tenía ni un minuto, y lo revisaba desde el iPhone. Luego le enviaba capturas de pantalla con comentarios a Robert. Debe de ser uno de los peores sistemas que ha probado en su vida, pobre.

Lady Nicotina destaca entre las demás publicaciones de ¡Hjckrrh! por la cantidad de ilustraciones que contiene. ¿Participaste de algún modo en la maquetación?

Sé que la maquetación de Lady Nicotina fue muy compleja porque las ilustraciones estaban pensadas para la edición en papel y algunas tenían formas irregulares y texto alrededor. Pero se quiso reproducir esos detalles en la versión electrónica y Javier Guerrero, el maquetador, tuvo que trabajar duro para que todo encajara.

De todos modos, yo no participé en esto, me lo encontré todo hecho y me pareció fenomenal. Una vez estuvo maquetado el libro electrónico, eso sí, Gabriel me lo envió y yo hice una última lectura y fui enviando las capturas con lo que hiciera falta acabar de arreglar.

¿Tuviste algo que ver con la elección de la imagen de la portada?

No, eso tampoco fue cosa mía; es un diseño de Marc Valls.

El prólogo lo firma Gabriel Dols, ¿quizá puedas contarnos algo al respecto?

Poco. Se lo pidieron directamente a él. Creo que me enteré de su existencia en el mismo momento en que lo leí. Me pareció perfecto.

¿Cómo compararías la experiencia de trabajar para ¡Hjckrrh! con la de otras editoriales?

No tienen nada que ver, pero no creo que se deba a ninguna característica de la editorial en sí, sino a la relación que nos une a todos, que estudiamos juntos y aprendimos a traducir en equipo con Gabriel López. Es como trabajar en familia.