Faremido

Viaje a Faremido [↑], del húngaro Frigyes Karinthy, constituye un curioso alegato pacifista. Publicado en 1916 con el subtítulo de «quinto viaje de Gulliver», es una combinación de sátira, literatura utópica y ciencia ficción. El relato parte de un acontecimiento real, el hundimiento del buque británico Bulwark ocurrido el 26 de noviembre de 1914 y en el que sólo sobrevivieron doce de los 750 tripulantes. El alfiler muestra en el siguiente mapa el lugar real del hundimiento del Bulwark en la desembocadura del río Medway, justo al sur del estuario del Támesis.

Bulwark

Localización del pecio del Bulwark, señalado por dos boyas en la desembocadura del Medway.

Y a partir de ahí despega la ficción: la explosión no es accidental (debido a la deflagración de las municiones que cargaba el barco) sino consecuencia de una mina alemana; se produce en un enfrentamiento bélico en el mar Báltico y no mientras está anclado en la desembocadura del río Medway, en la costa sudoriental de Inglaterra; y en el buque viaja Lemuel Gulliver, que sirve como cirujano en la Armada de Su Majestad. Gulliver logra huir en un hidroavión, pero es abducido en las capas altas de la atmósfera por un ser extraterrestre que lo lleva a su planeta, Faremido. Allí descubre, como le había ocurrido entre los houyhnhnms, un nivel superior de la existencia. El planeta está habitado por seres inorgánicos que se comunican mediante un lenguaje musical; observan desde tiempos inmemoriales la Tierra y consideran la vida orgánica como una enfermedad infecciosa, destructora de la materia y los recursos minerales. El mal no tiene remedio y la única posibilidad de salvación es esperar a que los hombres terminen de autodestruirse y así lo inorgánico podrá volver a florecer.

[clickandtweet handle=»» hashtag=»» related=»» layout=»» position=»right»]Karinthy realiza una feroz censura de las pulsiones destructivas de la humanidad mezclando a Swift y H. G. Wells[/clickandtweet]. De Swift (y de Thomas Moro) toma el recurso a la literatura utópica y su uso como instrumento de crítica social. De Wells, a quien Karinthy tradujo y admiró enormemente (como fue también el caso de Swift), proviene la forma de relato de anticipación científica. Un relato muy concreto, «El huevo de cristal», parece ser la inspiración del objeto a través del cual nuestro Gulliver contempla la Tierra (en una inversión de los términos wellsianos, puesto que en el cuento original sirve para contemplar Marte desde la Tierra).

El cuento emite un demoledor veredicto sobre la especie humana en mitad de lo que se llamó la «gran guerra por la civilización». ¡Hjckrrh! presenta por segunda vez en castellano, tras la inencontrable versión de Férenc Olivér Brachfeld publicada en 1945, Viaje a Faremido en traducción de Judit Faller y Andrés Cienfuegos. La iniciativa cuenta además con el generoso respaldo de Martón Karinthy, nieto del autor.